Principalmente y la que más me aqueja es esa de veintiy... a treinti... y aunque muchos me dicen que para los hombres es distinto minga!!!
En realidad comienza casi la cuenta regresiva de mis últimos dos meses de dos deceneas por lo que también, e innegablemente es la edad, es hora de algunos planteos.
Para los que me conocen sabrán que este año particularmente fue raro (todos estos últimos años lo han sido) pero este conllevó muchos cambios y aparentemente mi vertiginosa vida de veinti ha causado algún tipo de karma. Deberé entonces calmarme?
En los veinti... lo primero que deje atrás de la adolescencia fue la cintura y ahora lo único que me separa de homero es la pelada y lo amarillo (y aún así la rockeo!)
La insensatez de la adolescencia le dejó lugar a una insanía planificada y supongo que madurara en demencia senil con el tiempo, pero perder mis (pocas) cualidades mentales no es lo que temo sino la irreverencia.
En los boliches a veces temo que los chiquitos (chequeeeeeeeeetoooo diría floro) me miren con cara de ¿Qué quiere señor? pero a veces no y encaro nomás. En mi adolescencia no existía la primera opción...
No obstante una idea mantiene viva la llama olímpica: No tengo prisa para adultecerme, tampoco quiero ser Peter Pan, asi pasen los años no maduraré y mantendré con orgullo el glauco estandarte de los viejos verdes...
viernes, 14 de noviembre de 2008
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